jueves, julio 29, 2021

Rasgarse las vestiduras

Del Cajón del Director

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Los últimos días han sido intensos en debate político salpicado de negocios. Muchos sectores rasgándose las vestiduras.

Finalmente un juez federal dio entrada a un amparo para detener una nueva Ley eléctrica a la que se oponen grandes corporativos, porque les quitan privilegios. Habrá que esperar a que ese juicio culmine para saber si la ley impulsada por el Presidente Andrés Manuel López Obrador va o no.

Y una semana después lanza una contra reforma a la ley de hidrocarburos de Enrique Peña Nieto, que abrió las puertas a la inversión privada en materia de petróleo, presuntamente con reglas claras y cero corrupción, pero no fue así.

Previendo que le pase lo mismo que con la electricidad, el Presidente se adelanta y dice que no atenta contra las inversiones privadas en hidrocarburos, que continuarán haciendo negocios con el gobierno y tampoco se quitará nada a quien ya tenga contratos particulares.

La visión del Presidente es clara, y por eso ganó la presidencia: con Peña Nieto se desbordó la corrupción, eso no está en duda y hubo muchos empresarios y ni siquiera empresarios, simplemente oportunistas, ligados al gobierno que obtuvieron prebendas, como las concesiones para importar gasolina que no las hicieron efectivas, y hoy las tienen que regresar porque les causan impuestos, grandes proyectos de construcción y proveeduría.

¿Y por qué no las utilizaron? Pues porque no eran empresarios del ramo gasolinero, eran oportunistas que se las dieron y creyeron que era muy fácil hacerse ricos. Algunos de estos tipos si las revendieron o se aliaron con quienes tenían dinero para compartir las ganancias. Fueron negocios de oportunidad en contra del erario público, y ocurrió en todas las ramas productivas.

En los impuestos también tiene razón el Presidente, grandes corporativos pagaban menos o no pagaban, porque simplemente tenían intereses muy fuertes y amigos que se los permitían y todos ganaban, porque eso tampoco es gratis; pero imagínense que si se trata de pagar 100 millones de pesos al fisco o darle 10 millones a tu cuate y que te lo arregle, mejor pagas a tu cuate, ¿o no?, te ahorras 90 millones de pesos.

Eso es cierto. Y muchos que leen esto saben que así es. Muchos que se quejan, es porque ya no tienen la puerta abierta para hacer negocios con el gobierno. Hoy se la abrieron a otros, eso también es real, y en breve tiempo sabremos quienes son los nuevos ricos, los nuevos beneficiados, eso es normal con cada gobierno, y por eso se rasgan las vestiduras.

Claro que con las reformas peñistas, se abrió la puerta en CFE y en PEMEX a la iniciativa privada. Y más allá de las corruptelas, la verdad es que a estas empresas del gobierno dejaron de invertirle en los últimos 20 ó 30 años, no es de ahorita. Solamente les chupaban el oro que se extraía, pero no le metían. Tantito con los sindicatos corruptazazos y tantito con los empresarios avorazados, pues lo que tenemos es la quiebra de esas dos grandes empresas paraestatales.

Si estuvieran operando al 100% claro que estarían dejando miles de millones de dólares al gobierno, pero están quebradas y levantarlas es muy difícil. Por años, la gasolina de PEMEX ha sido mala y cara, por eso cuando entraron otras gasolinas la gente las compró, dan más rendimiento y potencia al motor, y no te roban en la estación de servicio, eso les quitó clientes a los de PEMEX y dinero, mucho dinero, eso también se llama libre competencia y antes no le importaba a quienes gobernaban porque ellos se llevaban su tajada.

La luz con CFE ni se diga. Muy cara, por lo que entonces los corporativos que consumen mucha energía invirtieron en sus propias plantas como se hace en todo el mundo civilizado y avanzado, claro que eso le quitó también dinero al gobierno.

Hoy el Presidente quiere revertir eso, y que ese dinero no se los lleven las empresas sino el gobierno, porque le hace falta para sus programas asistenciales, no son malos sus programas, pero no le alcanza con lo que tiene.

Y modernizar a PEMEX y a CFE está complicado, porque no hay dinero que alcance con todas sus deudas. La culpa es de Miguel de la Madrid, Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña.

Lo que quiero creer es como dice el Presidente, los que tienen contratos privados que los utilicen bien, y los corruptos se queden afuera, que PEMEX y CFE olviden sus viejos vicios, empezando por los sindicatos.

Es lo mismo que con los maestros y el SNTE, la educación en México está para llorar de acuerdo a los estudios internacionales, pero los maestros mexicanos son buenos y los niños y jóvenes son inteligentes y aplicados, pero por años, el SNTE se convirtió en una máquina electoral y de poder, y no tenía llenadera, hasta partido político hizo, pero como no se trata de dinero, como el gobierno no gana ni pierde con los maestros corruptos, no hace el mismo escándalo que en PEMEX y CFE. Excepto la Coordinadora de Maestros, que era la oposición al SNTE, pero si se dan cuenta, ya les dieron huesito, ya le bajaron y todo sigue igual.

Los problemas de México son más complejos de lo que parecen, tiene que ver con una corrupción arraigada que es “normal” para la mayoría de la gente, gobernantes ultra corruptos, tan corruptos que hasta se mezclaron con la delincuencia en muchos sitios porque su voracidad no tiene fin, y un pueblo que por cultura, está acostumbrado a obedecer mientras cubra sus necesidades.

En México siempre han existido monarquías, emperadores y reyes. Desde los aztecas, los mayas, y los que le siguieron. Siempre han existido castas divinas, desde luego los monarcas y gobernantes, los militares o guerreros, los sacerdotes y los comerciantes o empresarios, y hasta debajo de la pirámide, el pueblo obediente. Eso no ha cambiado ni antes del año 1,500 ni 500 años después. Ahora le llaman “pueblo sabio” y solo cambia el nombre de quien está en el poder y dicta las nuevas leyes.

Así que no es tiempo de rasgarse las vestiduras, ni de uno, ni de otro lado, antes debieron pensar que en algún momento la corrupción reventaría lo conocido, y entraríamos a terrenos movedizos.

Y cuando hablo de corrupción como un problema cultural, es tan sencillo que preferimos pagar “mordida” al tránsito cuando nos sorprende a exceso de velocidad o por pasarnos un semáforo rojo, ¿o no?. No actualizamos a tiempo la licencia de conducir y pueden pasar años antes de ponernos al corriente con la tenencia vehicular, y la gran mayoría de dueños de vehículos en México no paga seguro vehicular, todo esto es obligatorio pero no lo hacemos la mayoría, ¿o si?. Y esto solo por poner un ejemplo en la vida cotidiana de los mexicanos.

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